La solidaridad es un banco que necesita, al menos, cuatro patas: la administración pública, las empresas, los vecinos y vecinas, y las entidades y organizaciones que sirven de correa de transmisión con las personas y colectivos vulnerables.
Hay muchas formas de ayudar: hacer voluntariado, dar nuestra aportación económica a una causa, acompañar a personas mayores, acoger temporalmente a refugiados, sembrar un árbol para combatir la deforestación, apadrinar personas con discapacidad o necesidades específicas en cualquier lugar del mundo, …
La solidaridad es cosa de todos y todas, y cualquier aportación, por pequeña que nos parezca, se puede materializar en un gran beneficio. Las personas podemos actuar y en estas páginas encontrarás la oportunidad de hacerlo.
Puedes contactar directamente con cada entidad solidaria, de cooperación internacional al desarrollo y de voluntariado. ¡Te están esperando!
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